Secuestradas y Crucificadas
Estas chicas de ciudad son algo especial. O eso creen. Las encuentro en bares, arregladas, coqueteando con cada tipo guapo que aparece. Les compro unas copas, las pongo bien calientes, y antes de que se den cuenta están en la parte trasera de mi camioneta, retorciéndose como cerdas listas para ser sacrificadas.